martes, 10 de junio de 2008

Poetisa Lara

Los faroles de la cuidad van tomando diferentes formas, triángulos, zig zag, líneas rectas, a medida que se va perdiendo en el espacio mientras transcurre.
Un ruido frenético no me permite pensar, pero luego disminuye y me acostumbro al murmullo leve de la gente.
En la oscuridad plena, donde una porción de luz no esta tan cerca, todo parece un inmenso campo, donde apenas se refleja una franja gris púrpura entre el espacio firme y el cielo.
De repente todo es movimiento rectilíneo y un humo hostigador cubre los árboles como si fuera una noche fantasma.

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